La comunicación en la familia II

En el artículo anterior vimos unos consejos sobre factores que ayudaban a facilitar la comunicación. En este artículo hablaremos sobre los factores que pueden obstaculizar la comunicación entre padres e hijos y son:

  • Utilizar amenazas, acusaciones o exigencias ya que perturbará el estado emocional de la otra persona.
  • Realizar continuamente reproches, reprimendas o sermones, puesto que cansan emocionalmente y no tienen ningún objetivo positivo.
  • Hacer uso de etiquetas o juicios de valor como por ejemplo: es que eres un vago, eres un irresponsable, eres un…
  • Utilizar las generalizaciones como “siempre” o “nunca” cuando nos referimos a conductas de la otra persona, por ejemplo: “es que nunca obedeces”, o  “es que siempre estás pegando a tu hermana”. Seguramente en algún momento está haciendo algo diferente que pegar a su hermana y posiblemente sí que ha obedecido alguna vez.  Estas generalizaciones no favorecen el cambio.
  • No hay que abusar de los deberías, por ejemplo: “tu deberías hacer…”. Es preferible utilizar mensajes como: “es mejor si…; qué te parece si…; he decidido que…; me conviene que…”
  • Aferrarte a tu versión u opinión de los hechos o de la historia sin tener en cuenta la otra versión o la opinión de la otra persona.
  • No estar escuchando o dar esa impresión, por tus gestos o por la expresión de tu cara. No cortes la conversación porque no das la oportunidad a la otra persona a que termine de explicarse.
  • No hay que utilizar verbos como los siguientes: atacar, chantajear, ridiculizar, reprochar, amenazar, ni culpar, puesto que se distanciará la relación.

El objetivo de este artículo es cambiar la actitud de la pareja mediante la realización de peticiones.  Es decir, si preguntamos: ¿Qué puedo hacer por ti? Esto es muy diferente de lo que las familias suelen hacer normalmente, como acusar al otro sobre lo que hace mal o corregir y exigir al otro cosas para que la familia funcione. Se echan en cara lo que el otro deja de hacer, o hace pero molesta. Sin embargo, con esta petición sobre qué podemos hacer por ti se pretende justamente lo contrario, nos exigimos a nosotros mismos realizar algo que le agrade al otro. Inmediatamente generamos en el otro una actitud receptiva a la comunicación y logramos crear un clima de bienestar para que la comunicación se establezca. El interés por el bienestar del otro es la clave para el bienestar de la pareja.

También puede interesarte la necesidad de poner normas.

Carolina González

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