La necesidad de poner normas

Para ver el vídeo pulse aquí. En las generaciones anteriores se solía educar de una forma autoritaria, con excesivas y asfixiantes restricciones. Ahora suele suceder lo contrario, se educa de una forma muy permisiva tratando de evitar que los niños no sufran los traumas que conlleva el exceso de represión.

Hay muchas razones por las que los padres no quieren poner normas: no quieren defraudarlos, no quieren decirles que no, no quieren que se sientan frustrados porque ya sufrirán cuando sean mayores, no quieren ser autoritarios, no quieren que sufran lo que ellos han sufrido, se sienten culpables por la falta de tiempo, no quieren que les contesten mal ni que les pongan malas caras y les parece que actúan de forma egoísta.

normas en familiaLos padres actualmente se sienten confusos con respecto a la educación, no saben si seguir su propia intuición, los modelos con los que ellos se educaron, los ejemplos de otros padres o los ejemplos de los medios de comunicación, ya que son contradictorios.

Una educación muy permisiva puede implicar jóvenes sin motivación y con dificultades para decidir su futuro. Estos jóvenes mantienen un estado de dependencia, tanto emocional como económica. Cuando eran pequeños no han aprendido a sobrellevar la frustración porque los padres no le han negado nada, con lo que no desarrollan la capacidad de conseguir las cosas por sí mismos.

Un ambiente familiar bastante bueno es aquel que permite que el niño experimente de forma gradual y acorde con su maduración una cantidad de frustración creciente, pero siempre con cariño. Es necesario proteger al niño pero también dejar que se exponga a experiencias en las que no consigue lo que desea, puesto que la capacidad para enfrentarse a la realidad depende de esto. Esto permite que el niño pueda manejar su ansiedad y su agresividad. Si no se realiza correctamente, porque por ejemplo no ha sido de forma gradual o porque no ha habido amor, el niño puede volverse apático y pasivo o irascible.

Algunos consejos prácticos:

  • Es muy importante enseñarles lo que es la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Desde nuestra empatía podemos entender los motivos que tienen para actuar así y podemos enseñarles a enfrentarse a una situación.
  • Es muy importante también el no contradecirse, ni uno mismo en situaciones pasadas, ni un padre con otro padre, y tampoco entre lo que se dice y lo que se hace. Las contradicciones hacen que se invalide la norma. Los padres deben actuar con seguridad y sin contradicciones, con un comportamiento con el que los hijos puedan identificar e imitar.
  • Se trata de descubrir sus capacidades, su personalidad, no de adiestrarlo ni convertirlo en algo que deseamos.
  • Los castigos tienen pocos resultados, sobre todo las humillaciones. Un niño criado en un ambiente de discusiones, gritos, peleas puede que reproduzca lo que ha vivido.

En resumen: se debe poner normas justas, exigir que se cumplan, actuar con seguridad desde el conocimiento de los hijos y por el amor que se les tiene, sabiendo que los padres son el modelo a imitar. También puede interesarte cómo evitar las peleas.

Carolina González

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