La autoestima de los padres

La autoestima de los padres también es importante

Se define autoestima como la experiencia de moverse por la vida con un sentimiento de auto aceptación, confianza y seguridad en sí mismo, bienestar y satisfacción. Es un estado interior de sentimientos positivos y el estado emocional del cual emerge la seguridad en sí mismo. Es muy importante cuidar la autoestima de los padres, ya que si ellos tienen una alta autoestima los hijos también la tendrán.

Cómo detectar una baja autoestima en los padres

A continuación, expondremos un listado con algunas situaciones cotidianas y tendrás una baja autoestima si, a nivel general, experimentas algunos de los casos siguientes:

  • Si se deprime con facilidad, incluso cuando todos parecen estar bien.
  • Evita hacer cosas con la familia por las molestias que conlleva.
  • Tú y tu pareja no se ponen de acuerdo en la crianza de los niños, así que evitas discutir incluso aunque necesites hablar de esto con alguien.
  • Están en continuas luchas de poder.
  • Tienes la impresión de que tus hijos manejan tu vida y en algún momento has deseado escaparte.
  • No sabes cómo manejar a los niños y cuando intentas solucionar sus problemas te sientes incompetente.
  • Tienes la impresión de que todos los demás, sean profesionales o no, saben más sobre la crianza de los niños que tú mismo.
  • Tienes la necesidad de controlar a tus hijos por el miedo de que la situación se te vaya de las manos.
  • Te deprimes o te enfadas cuando los niños te dicen algo ofensivo, en lugar de mantener la compostura.
  • Deseas tener un día libre pero nunca es el momento adecuado.
  • Nadie en la familia hace bien las cosas y te sientes obligado a hacerlas tú mismo.
  • La lista de obligaciones se hace cada vez más larga y sientes que estás exprimido.

Cómo aumentar la autoestima de los padres

  • Pasa tiempo a solas con cada uno de los niños para que tengas experiencias únicas con cada miembro de la familia. Además, toda la familia juntos para crear un buen ambiente familiar.
  • Pasa tiempo a solas con tu pareja, sin niños ni otras distracciones. Es importante recuperar la magia de la pareja.
  • Date el permiso de tener la casa más desordenada de lo normal, es habitual encontrar casas desastradas cuando se está criando. Pide ayuda a los familiares para hacer tareas del hogar.
  • Aprender a planificar es importantísimo para las familias que disponen de poco tiempo libre.
  • Establece tradiciones familiares cada semana, mes o año. Es importante si las familias tienen parientes que viven lejos.
  • Escucha la música que te gusta en tus auriculares para no molestar a los demás.
  • Si no tienes amigos, hazlos. No puedes depender de la familia para cubrir todas tus necesidades. Es muy enriquecedor compartir la crianza con otros padres en edades similares a los tuyos.
  • Divide todas las metas en etapas, para que sea más fácil cumplirlas.
  • Para no enfrentarte con los miembros de la familia directamente, puedes dejarles una nota. Las notas evitarán una fuente de discusión y al estar escritas evitaran tonos desagradables y podrás pensar más detenidamente en el mensaje.
  • Aprende a decir “no”. A muchos padres les cuesta decir que no a sus hijos, y más si estos en vez de pedir, exigen. Tienen que aprender a que no siempre pueden obtener lo que quieren.

 

Anuncios

Enseñar a los niños a ser independientes

Cómo enseñar a los niños a hacer cosas por sí mismos

¿Cómo enseñar a los niños a ser independientes y capaces de realizar cualquier tarea y cómo saber qué tarea es adecuada a su edad? Es difícil, ya que a veces pensamos que pueden hacerlo y sin embargo se ven imposibilitados y otras veces, los tratamos como si fueran incapaces y tienen capacidad de sobra. Es por esto que el nivel de habilidad del niño es difícil de determinar, dado a su comportamiento discontinuo y a veces incomprensible.

Los niños que se les hace sentir incompetentes y que sus padres dudan de sus aptitudes y capacidades, da como resultado que se sientan dudosos de su propia capacidad, y es muy probable que acaben con una baja autoestima. A continuación, proponemos características de los dos tipos de padres:

Los padres que creen que sus  hijos son imcompetentes:

  • No piden que realicen actividades para desarrollar y ampliar sus capacidades.
  • Cuando los niños fallan, no se les concede tiempo para corregirlo o solucionarlo.
  • Los padres se adelantan y ofrecen su ayuda antes de que la pidan los niños.
  • Los padres no se molestan en enseñar conceptos nuevos y complejos porque piensan que es una tontería.
  • Los padres se vuelven muy protectores cuando advierten pruebas de incompetencia y desarrollan una visión pesimista del futuro de sus hijos creyendo que nunca serán capaces de valerse por sí mismos.
  • Esta actitud puede generar en los niños una falta de confianza en sí mismos, baja autoestima e inseguridad.

Los padres que creen que sus hijos son competentes:

  • Observan a sus hijos esperando buenos o malos resultados.
  • Cuando cometen errores, se interesan más por lo que han aprendido que por corregirlos.
  • Pueden ver cómo se esfuerzan sus hijos sin la necesidad de intervenir.
  • No temen al proceso de aprendizaje de su hijo, así que no tienen esa ansiedad.
  • Piden a sus hijos que hagan cosas difíciles pero posibles en su fase actual de desarrollo físico y personal.
  • Esa actitud genera autoconfianza, seguridad en sí mismos y autoestima.

No estamos diciendo que su hijo tenga que ser superdotado para conseguir todo lo que se le propone sin fallar, sino que tiene que  intentar hacerlo aprendiendo de sus errores. Si deseas saber más sobre hijos superdotados, recomendamos el siguientes artículo: ¿Es mi hijo superdotado?

La constancia en la paternidad

¿Qué es la constancia cuando se es padre o madre?

La constancia es uno de las características que necesitamos para lograr los objetivos que nos hemos fijado, junto con el esfuerzo y sacrificio. La constancia es la forma de no interrumpir ese camino hacia el objetivo ni darse por vencido ante las dificultades que vayan surgiendo. Éstas dificultades pueden ser internas, como por ejemplo por motivos personales, o externas o ajenos a nosotros. De este modo, construiremos una personalidad segura, aprendiendo desde pequeños a base de firmeza y constancia. Es muy importante enseñar a los niños la realidad de que perseguir un objetivo no es fácil, y de este modo poder combatir los cansancios y las frustraciones.

Para poner en práctica y desarrollar esta virtud, hay que saber lo que se desea, pues la falta de claridad o exactitud de objetivos no ayuda a dirigir el camino por el que seguir. Los padres actúan de elementos motivadores apoyando día a día las metas de los niños de las siguientes tres formas:

  1. La actitud: es la predisposición interior para no darse por vencido y continuar adelante sin desmotivarse ni desanimarse. Se pone de manifiesto al esperar las cosas sin frustrarse ni abandonar a la primera de cambio.
  2. El hábito: los hábitos se consiguen mediante la repetición de una conducta, y para ello la constancia es como la gasolina de los hábitos. La repetición de tu objetivo perseguido implica un esfuerzo y sacrificio para conseguir el éxito. La insistencia, la tenacidad, el empeño, todo es necesario para lograr el aprendizaje deseado y mejorar la conducta. El hábito es un proceso educativo que ayuda a construir la personalidad. Es importante estar atentos al proceso de desarrollo de los niños para atender qué hábitos son necesarios que desarrollo y cuáles no.
  3. Tener una predisposición al esfuerzo: mediante ejercicios de esfuerzo y superar los pequeños fracasos que se puedan dar en el proceso, podremos aumentar nuestra capacidad para saber superar los fracasos, y para volver a empezar desde el principio. Es importante saber perder y empezar de nuevo para forjar la personalidad del niño. Esta forma de tomarse las cosas, saca lo mejor de nosotros y nos hace desarrollarnos como personas y crecer.

La persona constante se hace segura y estable, y siempre busca lo más conveniente a largo plazo, aunque de entrada le cueste mucho. Como padres hemos de recodar que la constancia es una virtud que se adquiere con la práctica diaria hasta tener un hábito forjado. Los esfuerzos deben estar claros, delimitados, ser concretos y precisos. Se debe desarrollar desde la infancia y los padres, con sus propia constancia, enseñan, dirigen y facilitan a sus hijos los procesos de crecimiento personal. Además podemos leer, cómo debemos actuar cuando mi hijo se comporta de forma inadecuada. 

Tolerancia a la frustación

¿Qué es la frustración?

frustraciónLa frustración es un estado emocional que experimentamos como consecuencia de una dificultad o un imprevisto que nos impide obtener un deseo, una satisfacción, una necesidad, un logro o simplemente de algo que esperamos. Estas dificultades pueden ser físicas, personales o sociales. Por tanto, tolerar la frustración significa la capacidad de la persona para soportar ese malestar producido por la frustración.

A veces, por motivos personales o por cualquier cosa, no podemos realizar aquello que queremos o que nos habíamos planteado. Nos encontramos ante una situación problemática, dolorosa y que causa sufrimiento. La vida se pone difícil y da la impresión de que no podemos más. Precisamente por esto debemos ser tolerantes a la frustración, aceptarla y asumirla, es decir, aceptar la situación que no podemos cambiar o que no podemos hacer nada por evitar y reaccionando de la mejor forma posible. Solamente creceremos personalmente y maduraremos cuando seamos capaces de resolver las dificultades de la vida de forma productiva y correcta.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a tolerar la frustración?

¿Y si nos hace una pataleta? Podemos leer pataletas y castigos. Los niños se frustran rápidamente si no consiguen satisfacer sus deseos, por muy pequeños que éstos sean. Los padres han de ayudar a sus hijos a entender que no siempre se consigue todo lo que se quiere en la vida, y por tanto, hay que asumirlo de forma razonable. Tener una gran capacidad de reaccionar de forma adecuada cuando algo se tuerce es opuesto a reaccionar con pataletas o de manipular o de usar la cabezonería para conseguir lo que se quiere. Sin embargo, tolerar la frustración no es sinónimo de falta de ambición o apatía.

A continuación expondremos unos consejos útiles que te ayudarán a enseñar a tu hijo a tolerar la frustración:

  • Da ejemplo: Si te ha pasado algo que no esperabas o te encuentras ante una situación difícil, puedes explicárselo a tu hijo para que aprenda de ti y de cómo resuelves tus problemas.
  • Educa a tu hijo para el esfuerzo: lo más importante es el esfuerzo que tiene la situación y no si conseguimos o no el resultado. Por ejemplo, no importa si saca un 10, lo importante es cuánto se ha esforzado para ello.
  • No dárselo todo hecho: el niño aprende si tiene retos que alcanzar por sí mismo. Puede equivocase, pero es una buena lección también que aprenda de sus errores y que no pasa nada por cometerlos.
  • Cuando tiene una rabieta, no ceder: las rabietas vienen a consecuencia de una situación que al niño le resulta frustrante, pero si cedemos aprenderá que lo puede conseguir todo de esta manera.
  • Que tenga objetivos: objetivos que sean realistas y razonables teniendo en cuenta su capacidad, su esfuerzo y su madurez. No ponerle un objetivo que sea incapaz de superar y que se frustre innecesariamente por ello.
  • La frustración como reto de aprendizaje: cada situación difícil es una nueva oportunidad de aprendizaje de cosas nuevas y es un nuevo reto de madurez.
  • Enseñarle la constancia: La constancia es una virtud esencial para la vida. Hay que enseñar a los niños que no todo se consigue a la primera, sino que hay que perseverar mucho si queremos conseguir buenos resultados. Por ejemplo, hay que estudiar mucho para sacar el diez, o hay que entrenar mucho para ganar la medalla, pero si no se gana o se saca la mejor nota, no pasa nada, a la próxima.

¿Cómo afectan las emociones en la conducta?

En este post vamos a dar respuesta a la pregunta siguiente: ¿cómo afectan las emociones tanto biológicamente como psicológicamente en la conducta?

¿Qué son las emociones?

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que las personas tenemos ante situaciones relevantes como por ejemplo: peligro, amenaza, daño, pérdida, éxito, novedad, asco, etc. Las emociones son de carácter universal, ya que se tienen las mismas emociones independientemente de la cultura de origen.

Podemos distinguir al menos dos grupos de emociones: las positivas y las negativas. Entre las negativas se encuentran: la ansiedad, el miedo, la ira, la tristeza y el asco, ya que producen reacciones básicas que se caracterizan por una experiencia afectiva desagradable y con una alta activación fisiológica. Entre las emociones positivas se encuentran:  la alegría, la sorpresa, la satisfacción. Sin embargo, hay una cierta controversia en relación con qué entendemos por emociones positivas y negativas y su verdadera naturaleza.

Por tanto, podemos entender la emoción como una experiencia multidimensional con al menos tres sistemas de respuesta: cognitivo/subjetivo, conductual/expresivo y fisiológico/adaptativo. La predominancia en cada una de las dimensiones varía en función de la emoción, la persona o la situación determinada.

¿Para qué sirven las emociones?

Todas estas emociones básicas tienen una función preparatoria para que le individuo pueda dar una respuesta correcta al ambiente, por lo que se consideran respuestas adaptativas, es decir pueden actuar como motivadores de conducta. Sin embargo, cuando existen un desajuste o hay una emoción negativa (como la tristeza) que se mantienen en el tiempo, puede dar lugar a un trastorno en su salud, tanto mental como física.

Otra forma de clasificar las emociones es atendiendo a su función:

  • Función adaptativa: preparar al organismo para ejecutar eficazmente la conducta exigida, movilizando la energía para ello y dirigiendo la conducta hacia un objetivo determinado.
  • Función social: cumplen una función muy importante en la comunicación social ya que facilitan la interacción de los individuos y promueven la conducta prosocial.
  • Función motivacional: La relación entre emoción y motivación es estrecha, ya que se trata de una experiencia presente en cualquier tipo de actividad: la dirección e intensidad. La emoción motiva la conducta, la cual se realiza de forma más vigorosa, de forma que la ejecución eficaz de la conducta necesaria en cada exigencia. Por tanto, la emoción dirige la conducta ya que facilita el acercamiento o alejamiento en cuestión.

¿Cómo afectan las emociones biológicamente en el individuo?

  • Felicidad: Aumento en actividad en el hipotálamo, septum y núcleo amigdalino. Aumento en frecuencia cardiaca, si bien la reactividad cardiovascular es menor que en otras emociones, como ira y miedo. Incremento en frecuencia respiratoria.
  • Miedo: Aceleración de la frecuencia cardiada, incremento de la
    conductancia y de las fluctuaciones de la misma.
  • Ira: Elevada actividad neuronal y muscular. Reactividad cardiovascular intensa (elevación en los índices de frecuencia cardíaca, presión sistólica y diastólica).
  • Tristeza: Actividad neurológica elevada y sostenida. Ligero aumento en frecuencia cardíaca, presión sanguínea y resistencia eléctrica de la piel.
  • Sorpresa: Patrón fisiológico característico del reflejo de orientación:
    disminución de la frecuencia cardíaca, incremento momentáneo de la actividad neuronal.
  • Asco: Aumento en reactividad gastrointestinal. Tensión muscular

Para conocer en profundidad este tema, podemos leer el libro: Mariano Chóliz (2005): Psicología de la emoción: el proceso emocional.

¿Cómo afectan las emociones en la conducta?

Desde la terapia cognitiva de Ellis, se propone el modelo ABC, en el que A se refiere a los hechos activadores mientras que B al bloque de pensamientos, creencias o evaluaciones de los pacientes y finalmente C a las consecuencias emocionales o conductuales. Dependiendo de si tenemos una u otra emoción hará que tengamos una conducta final concreta.

Pongamos un ejemplo, se da la situación que veo a un amigo y no me ha saludado. De esta situación se deriva una emoción que puede ser positiva o negativa. Si es positiva, pensaremos que no nos ha visto y, por lo tanto no le daremos importancia con lo que cuando lo volvamos a ver nuestra conducta será igual que siempre. Sin embargo, si nuestro pensamiento es negativo y, por tanto, pensamos que es un mal amigo, la siguiente vez que lo veamos ya no querremos hablar con él.

Vemos entonces, que ante una misma situación, según el pensamiento y la emoción que estaba debajo, modificaremos la conducta en función de ella.

Cómo estimular correctamente al bebé

Estimular al bebé

Numerosas investigaciones señalan que los bebés nacen con una predisposición a interactuar con los demás. Olvídate de dejarlos solos y en silencio, hablarle y regalarle tu tiempo y tu atención, leerle cuentos y elogiarle por las cosas que hace bien, son acciones que garantizan su bienestar y animan su desarrollo.

Desde las primeras horas de nacimiento, los bebés muestran predilección por las caras y por las voces conocidas. Están programados para la comunicación, que desde los primeros momentos de vida se centra en escuchar y encontrar la mirada de los que le rodean.

¿Qué pueden hacer los padres para estimular de forma correcta al bebé?

  • Hablar con él: los niños que viven en un ambiente rico en palabras durante la etapa de bebé son capaces de identificarlas más rápidamente y acumular un vocabulario rico y amplio durante la niñez. Además, aprenden a leer y escribir más rápido y más fácilmente. No se necesita ningún material ni ningún método especial, sólo ¡háblale! Utiliza un tono afectivo y emocional. Entre los 9 y los 12 meses el bebé pasa a una comunicación más cara a cara, donde el pequeño señala un objeto y los padres le dicen su nombre. A los 12 meses es capaz de entender unas 50 palabras, que las usará alrededor del año y medio.
  • Leer cuentos: Leer cuentos en voz alta y cantar canciones infantiles tiene efectos muy positivos en el desarrollo cognitivo del bebé. Aumenta su capacidad cognitiva y del lenguaje y favorece el aprendizaje escolar. La repetición de las historias ayuda a recordar palabras y las relaciones semánticas entre ellas. No solo sirven para relajar al bebé antes de ir a dormir, sino que permiten crear vínculos sociales, compartir valores, buscar soluciones a los problemas, etc. Asegúrate de que los primeros cuentos sean blandos, grandes y llenos de dibujos. Permite que el niño, en cuanto su destreza se lo permita, pase las páginas él solo.
  • Escúchale: Es capaz de comunicar todas sus necesidades a pesar de que todavía no habla. Dedica tiempo al niño y a observar sus conductas para conocer y responder a sus necesidades. El miedo a no saber interpretar sus mensajes es normal en todos los nuevos padres, sin embargo el instinto está de tu parte.
  • Mantén la casa abierta a visitas: es importante proporcionarle la posibilidad de interacción social más allá de sus padres y sus abuelos. El mensaje a trasmitir es que el mundo está lleno de amigos que ha de conocer. Se pueden realizar visitas a casas de otros papás que tengan un bebé de edad similar y así, además, los padres también pueden interaccionar con los otros padres.
  • Que crea en sí mismo: Elogiarle cuando hace cosas positivas o se porta bien y enseñarle a vencer las dificultades. Un refuerzo positivo es mucho más beneficioso para el niño que los castigos o las amenazas. Los elogios se deben dirigir al comportamiento y no al niño en su conjunto. Lo más valorado es el esfuerzo realizado. Si vemos que está teniendo problemas, no hay que actuar de inmediato, sino animarle a que él mismo encuentre la solución y de esta manera se cría a un niño sano y fuerte capaz de resolver por sí mismo las dificultades.
  • Mimarle: Darle besitos, cogerle en brazos, piel con piel, acunarle, son acciones que se derivan del enamoramiento entre el bebé y sus padres. Su sistema inmunitario se ve reconfortado por todas estas acciones, como se recalca en la obra de John Bowlby, publicada después de la Segunda Guerra Mundial. En ella se habla de la fragilidad del sistema inmune en los bebés de los orfanatos, en condiciones de privación total, que pueden llegar a la mortalidad.

Descubrir las cualidades de los niños

Descubrir las cualidades de los niños

Como padres conocemos muy bien a nuestros hijos, cómo se comportan habitualmente  y las reacciones que normalmente tienen. Sin embargo, los propios niños no conocen todas sus cualidades ya que no se han parado a pensar en esto. Vamos a proponeros realizar la siguiente actividad para descubrir las cualidades de los niños, hay que completar las siguientes frases:

  • Soy servicial porque…
  • Soy cortés cuando…
  • Soy cuidadoso con las cosas porque…
  • Una de mis cualidades es ser sincero porque…
  • Soy bastante amable con…
  • Hago cosas que ponen contentos a los demás como por ejemplo…
  • Soy obediente cuando…
  • Soy muy puntual cuando…
  • Soy atento con los demás, especialmente cuando…
  • Soy responsable con las cosas porque…
  • Me considero agradecido porque…
  • Soy simpático con…
  • Dicen de mí que soy muy trabajador porque…
  • Algunos dicen que soy divertido porque…

También en el ámbito educativo:

  • ¿Qué asignaturas te gustan más? ¿Cuáles menos?
  • ¿Qué es lo que más te gusta leer?
  • ¿Qué es lo que más te gusta escribir?
  • ¿Qué cosas se te dan bien en clase?
  • ¿Tienes algún problema a la hora de estudiar?

Y en el referente al familiar:

  • ¿Qué cosas son las que se te dan bien en casa?
  • ¿Qué es lo que menos te gusta hacer en casa?
  • ¿Qué se te ocurre que podríamos hacer para que las cosas fueran mejor en casa?

Una vez conozca sus cualidades, hemos de darle la oportunidad para que las demuestre con frecuencia. Como consecuencia de esto, el niño ha de aprender a autoreforzarse, es decir, a dirigirse pensamientos y comentarios positivos de sí mismo. Esto permitirá sentirse más feliz, a gusto consigo mismo y aumentará su autoestima.