Tolerancia a la frustación

¿Qué es la frustración?

frustraciónLa frustración es un estado emocional que experimentamos como consecuencia de una dificultad o un imprevisto que nos impide obtener un deseo, una satisfacción, una necesidad, un logro o simplemente de algo que esperamos. Estas dificultades pueden ser físicas, personales o sociales. Por tanto, tolerar la frustración significa la capacidad de la persona para soportar ese malestar producido por la frustración.

A veces, por motivos personales o por cualquier cosa, no podemos realizar aquello que queremos o que nos habíamos planteado. Nos encontramos ante una situación problemática, dolorosa y que causa sufrimiento. La vida se pone difícil y da la impresión de que no podemos más. Precisamente por esto debemos ser tolerantes a la frustración, aceptarla y asumirla, es decir, aceptar la situación que no podemos cambiar o que no podemos hacer nada por evitar y reaccionando de la mejor forma posible. Solamente creceremos personalmente y maduraremos cuando seamos capaces de resolver las dificultades de la vida de forma productiva y correcta.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a tolerar la frustración?

¿Y si nos hace una pataleta? Podemos leer pataletas y castigos. Los niños se frustran rápidamente si no consiguen satisfacer sus deseos, por muy pequeños que éstos sean. Los padres han de ayudar a sus hijos a entender que no siempre se consigue todo lo que se quiere en la vida, y por tanto, hay que asumirlo de forma razonable. Tener una gran capacidad de reaccionar de forma adecuada cuando algo se tuerce es opuesto a reaccionar con pataletas o de manipular o de usar la cabezonería para conseguir lo que se quiere. Sin embargo, tolerar la frustración no es sinónimo de falta de ambición o apatía.

A continuación expondremos unos consejos útiles que te ayudarán a enseñar a tu hijo a tolerar la frustración:

  • Da ejemplo: Si te ha pasado algo que no esperabas o te encuentras ante una situación difícil, puedes explicárselo a tu hijo para que aprenda de ti y de cómo resuelves tus problemas.
  • Educa a tu hijo para el esfuerzo: lo más importante es el esfuerzo que tiene la situación y no si conseguimos o no el resultado. Por ejemplo, no importa si saca un 10, lo importante es cuánto se ha esforzado para ello.
  • No dárselo todo hecho: el niño aprende si tiene retos que alcanzar por sí mismo. Puede equivocase, pero es una buena lección también que aprenda de sus errores y que no pasa nada por cometerlos.
  • Cuando tiene una rabieta, no ceder: las rabietas vienen a consecuencia de una situación que al niño le resulta frustrante, pero si cedemos aprenderá que lo puede conseguir todo de esta manera.
  • Que tenga objetivos: objetivos que sean realistas y razonables teniendo en cuenta su capacidad, su esfuerzo y su madurez. No ponerle un objetivo que sea incapaz de superar y que se frustre innecesariamente por ello.
  • La frustración como reto de aprendizaje: cada situación difícil es una nueva oportunidad de aprendizaje de cosas nuevas y es un nuevo reto de madurez.
  • Enseñarle la constancia: La constancia es una virtud esencial para la vida. Hay que enseñar a los niños que no todo se consigue a la primera, sino que hay que perseverar mucho si queremos conseguir buenos resultados. Por ejemplo, hay que estudiar mucho para sacar el diez, o hay que entrenar mucho para ganar la medalla, pero si no se gana o se saca la mejor nota, no pasa nada, a la próxima.
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