Desarrollo del sentido de sí mismo y la independencia.

Los individuos poseen el sentido de quiénes son y qué les hace diferentes a los demás. Se aferran a esta identidad y comienzan a sentirse seguros sobre esta identidad que está siendo cada vez más estable. Real o imaginario, este sentido del yo es una de las motivaciones más fuertes en la vida.

¿Cuándo empieza a sentir el individuo una existencia separada de otros?

El yo. El ser no es entregado al individuo por sus padres o por la cultura. En su lugar, ellos mismos encuentran y construyen su propio yo. Estudiar el yo en la infancia es difícil principalmente porque los niños son incapaces de describir con el lenguaje sus propias experiencias.

Para determinar si los niños pueden reconocerse a sí mismos, los psicólogos han utilizado los espejos. En el reino animal, sólo los grandes simios aprenden a reconocer su reflejo en un espejo, los bebés humanos logran esta hazaña aproximadamente a los 18 meses. ¿Cómo funciona esta técnica del espejo? La madre pone un punto en la nariz del bebé. Se observa cuántas veces el bebé se toca la nariz. En dos investigaciones independientes durante la segunda mitad del segundo año de vida, los bebés reconocieron su propia imagen y coordinaron la imagen que veían con las acciones de tocar su propio cuerpo. La conciencia del yo en los bebés lo explico en el siguiente artículo.

Independencia. No sólo se desarrolla el sentido del yo durante el segundo año, la independencia también se convierte en un tema central en la vida del niño. Según las teorías de Mahler y Erikson, se afirma que tienen implicaciones importantes para el desarrollo del yo y de la independencia. Se cree que el niño pasa por un proceso de separación y después de individualización. La separación implica el alejamiento del niño de la madre. La individualización implica el desarrollo del yo.

Según estos estudios, se creía que la independencia es un aspecto importante en el segundo año de vida y describió la segunda fase del desarrollo como una fase de autonomía frente a la vergüenza y la duda. La autonomía construye el desarrollo mental y las habilidades motoras del niño. En ese punto del desarrollo, el niño no sólo no puede andar, sino que también puede trepar, abrir y cerrar, dejar caer, empujar y tirar, y sujetar y soltar. Los niños se sienten orgullosos de de estas nuevas hazañas y quieren hacer todo ellos mismos, desde tirar de la cadena del baño, quitarle el envoltorio a un paquete o decir qué quiere comer. Es importante para los padres reconocer las motivaciones de los niños para hacer lo que son capaces de hacer a su propio ritmo. De esta forma, pueden aprender a controlar sus músculos e impulsarse a sí mismos. Sin embargo, cuando los cuidadores son impacientes y hacen por los niños lo que ellos son capaces de hacer, se desarrolla la vergüenza y la duda. Todos los padres han apresurado en alguna ocasión a sus hijos. Sólo cuando los padres sobreprotegen a sus hijos o reprochan los accidentes (por ejemplo, mojar, romper, derramar algo) los niños desarrollan un sentido excesivo de vergüenza y duda sobre su habilidad para controlarse a sí mismos y a su mundo.

Demasiada autonomía, sin embargo, puede ser tan dañina como demasiado poca. De hecho, un niño de siete años con una enfermedad cardíaca aprendió rápidamente lo que se asustaban sus padres ante cualquier señal de problemas cardíacos. No pasó mucho tiempo hasta que él controló el hogar. La familia no podía ir de compras o salir con el coche si el niño no lo aprobaba. En las raras ocasiones que sus padres lo desafiaban, él se enfadaba y su rostro color púrpura y sus náuseas asustaba a sus padres y se rendían. Realmente este niño tenía miedo de su poder y quería renunciar a él. Cuando los padres y el niño se dieron cuenta de esto y reconocieron que un poco de vergüenza y de duda eran un oponente saludable para un sentido de la autonomía exagerado, la familia empezó a funcionar mejor.

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Los niños que no quieren comer

niño no quiere comerHola, quería hacer una consulta. Tengo una nena de 5 años que no le gusta comer, probé miles de cosas y no hay manera de que coma sola, me pide que le de comer yo y me veo entre la espada y la pared, si no lo hago no come y se sale con la suya, si lo hago come pero sale con la suya igual porque termino haciendo lo que ella quiere. Probé ofreciéndole recompensas para después de comer pero no le interesa, como lo soluciono? Gracias.

La cantidad que cada persona necesita para alimentarse es muy variable, pues siendo de la misma edad, unos son muchos más comedores que otros. Siempre y cuando no sea perjudicial para su salud, se ha de respetar la naturaleza de cada niño frente a sus necesidades. Los padres desean educar a sus hijos en el hábito de la alimentación y por lo tanto, queremos ofrecerles todos estos consejos:

  • Ambiente agradable: la hora de la comida ha de ser un placer, una conducta agradable relacionada con un ambiente positivo. Se ha de evitar el castigo que condiciona al plato no finalizado.
  • Cantidad correcta: se ha de tener en cuenta la edad del niño con respecto a la cantidad de comida necesaria y de esta manera se llegará a terminar todo el plato.
  • Autonomía en la mesa: hay que fomentar a los niños a participar en todo el proceso de comer, es decir, el poner la mesa, comer por sí mismos e incluso escoger el postre (siempre de varias opciones elegidas por los padres).
  • Se come en familia: han de comer todos los familiares juntos y establecer vínculos de amor mediante la comunicación entre ellos. De esta manera, los padres sirven de ejemplo a los niños, además de copiar la manera de comportarse en la mesa.
  • Deje elegir al niño: los niños también tienen gusto y necesitan poder desarrollarlo. Deje escoger al niño los alimentos que desea y la cantidad que necesite, siempre y cuando hemos supervisado primero el tipo de alimentos.
  • Limitar el tiempo de televisión: cuando se va a comer se ha de hablar sobre el día, no ha mirar la televisión.

Con lo que respecta al comer hemos de tener en cuenta dos cosas: el almuerzo y el postre. Si ha almorzado una gran cantidad de comida, que generalmente es un bocadillo, es lógico que a la hora de comer  tenga poca hambre y no se quiera comer las lentejas, arroz, puchero, etc. Si almuerza a las 11 y come a la 1 de la tarde sin realizar nada de ejercicio físico, es lógico que no tenga hambre. Un consejo sería reducir el tamaño del bocadillo para que llegue con hambre a la comida.

Los  niños son muy inteligentes y saben perfectamente que después de la comida viene el postre. Si es algo así como yogurt, flan, o algo dulce rechazará la comida pero se comerá el postre entero.